Estamos incondicionalmente del lado de los trabajadores

Image Estamos incondicionalmente del lado de los trabajadores frente a cualquier patrón, por eso defendemos a Efraín Castro.

Respuesta al artículo del Sr. Ricardo Abud sobre el agravio a un camarógrafo de VTV durante la realización del programa Aló Presidente.
El señor Ricardo Abud ha escrito una réplica al compañero Orlando Chirino, publicada en la página web Aporrea, en la que explica por qué no comparte las expresiones de solidaridad con el camarógrafo de VTV, Efraín Castro, recientemente humillado públicamente por el presidente Chávez durante la realización del programa Aló Presidente. Dice no compartir los criterios de Chirino ni los de Ernesto Villegas, y seguramente discrepa de la gran cantidad de expresiones públicas de solidaridad con este trabajador a quien el Presidente ha hecho blanco individual de sus ataques antiobreros. Vamos a referirnos a los planteamientos del Sr. Abud.

Los beneficios de los que goza cualquier trabajador, fruto de las conquistas alcanzadas en la negociación de un contrato colectivo, bajo ningún concepto pueden servir de coartada para que se le califique de sinvergüenza, o se le propine cualquier otro insulto. Por ello es que "conceptualizamos", al decir del Sr. Abud, ese insulto gratuito como un ataque. El presidente ve la paja en el ojo ajeno pero no vea la viga en el propio ojo, pues considera un privilegio inaceptable el cobro de horas extras por parte de los trabajadores de VTV, al tiempo que tolera que los diputados y altos burócratas de su gobierno ganen salarios multimillonarios y anden en camionetas que cuestan centenares de millones de bolívares. Cabría decir mucho acerca de privilegios entre los altos funcionarios y gerentes del Estado. En cuanto a las horas extras en VTV, ha sido suficientemente aclarado que sólo a partir de la séptima hora laborada un domingo es que se paga cada hora por 8 del horario normal. Como los viáticos son de apenas 20 BsF, parte de ese dinero se utiliza para comida y transporte. Si van a buscar privilegios, búsquenlos en el alto gobierno.

Que los patronos y los burócratas que gozan de enormes privilegios hablen de que los trabajadores de la televisión estatal deben trabajar gratis es una terrible distorsión de lo que es el trabajo voluntario. En el capitalismo, y no hay duda de que en Venezuela estamos en una economía capitalista, al trabajo no remunerado se le llama trabajo esclavo. Y para que sea realmente voluntario, el trabajo no puede realizarse bajo la coacción de una orden presidencial, o de algún alto funcionario o patrono. Los trabajadores nos hemos sacrificado por la revolución en numerosas ocasiones, pero no estamos en la disposición de hacerlo para el beneficio de algún explotador o gerente privilegiado.

Cuando el Sr. Abud se alegra de que tengamos un salario mínimo, según él, muy alto, parece que él no hace mercado para su familia con ese salario mínimo. Debería hacer la prueba, y ver si sigue opinando lo mismo. Por otro lado, Venezuela ha sido el país latinoamericano con más alta inflación en los últimos años, y eso da cuenta de por qué los aumentos de salario mínimo se vuelven sal y agua. Desde CCURA exigimos que se cumpla la Constitución y se iguale el salario mínimo a la canasta básica, de tal manera que el salario cubra verdaderamente las necesidades básicas de los trabajadores y sus familias, así como una escala móvil de salarios, para que el salario se homologue a la inflación y no se lo vuelvan a embolsillar los patronos.

Le aclaramos al Sr. Abud que la política antiobrera que se ha venido practicando desde el Estado venezolano, y que llegó a su apogeo con el año y medio de gestión ministerial de José Ramón Rivero, no se limita al despido ilegal y arbitrario de dirigentes sindicales honestos y revolucionarios como William Díaz, Armando Guerra y Orlando Chirino, sino que se expresa en la creación de una central sindical paralela a la UNT , con el objeto de dividirla y debilitarla; también se expresa en los ataques represivos y en la falta de justicia para los trabajadores de Fundimeca, Sanitarios Maracay, la planta de tratamiento de desechos sólidos de Mérida, ULA TV, y muchas otras empresas en conflicto, en las cuales los trabajadores se levantan defendiendo sus derechos y son atacados con saña por una alianza estratégica entre la burguesía nacional y el propio Estado.

Los trabajadores hemos sido los primeros en dar duras batallas por derrotar a las mafias sindicales y a la vieja burocracia de la CTV. Luego de que derrotamos el golpe fascista y el sabotaje petrolero, se crearon grandes expectativas con la creación de la Unión Nacional de Trabajadores. Aunque la nueva central fue torpedeada desde afuera y desde adentro, y el alto gobierno puso todo su empeño en fraccionar y debilitarla, no han logrado destruirla y se ha abierto la posibilidad de avanzar hacia una constituyente sindical y un relanzamiento de la UNT. Como podrá ver el Sr. Abud, los trabajadores clasistas y revolucionarios estamos dando duras batallas contra la herencia antidemocrática y propatronal de la vieja CTV, herencia que hoy se viste de rojo rojito en muchos casos. Uno de los más emblemáticos reencauchados es Franklin Rondón, un copeyano vestido de rojo que ha logrado la hazaña de que los empleados públicos no discutan una contratación colectiva en casi 5 años.

La idea de que los empleados públicos sean privilegiados no se sustenta en la realidad. Cerca del 80%de los empleados públicos ganan salario mínimo, y esta proporción tiende a aumentar, porque unilateralmente el gobierno aumenta el salario mínimo y no autoriza aumentos para el resto de empleados. Repetimos, son una minoría de gerentes y altos funcionarios los que gozan de privilegios grotescos.

Ya hoy, a la luz de la "alianza con la burguesía", ratificada en el acto del 11 de junio; así como la amnistía a los golpistas, la liberación de los precios de los alimentos, el abrazo a Uribe y al rey de España, luego de todo esto, casi nadie puede creer que por ese camino vamos hacia el socialismo. Cada vez está más claro que el proyecto del gobierno es lograr acuerdos con la burguesía en pos de una utópica conciliación de clases. Lo que es importante entender es que el proyecto de reforma constitucional que el pueblo rechazó no era socialista, sino que se basaba en el mismo proyecto político de conciliación de clases, y por eso consagraba las empresas mixtas, la propiedad privada de los medios de producción, la libre competencia, entre otros elementos de una economía capitalista.

La cuestión de si hubo o no agravio al compañero Efraín Castro de VTV ha quedado saldada fuera de este debate, pues el propio presidente Chávez se ha disculpado el día de hoy con el camarógrafo. Eso era parte de lo que los revolucionarios pedíamos, aunque muchos enceguecidos por su incondicionalidad a Chávez no hayan entendido la importancia de la solidaridad de clase.

De todas formas, es bueno resaltar que el desagravio hecho por el presidente Chávez serán palabras al viento si ahora se quieren revisar las contrataciones colectivas con la intención de desmejorar los derechos de los trabajadores.

Por último, no sobra decir que los argumentos expuestos por el Sr, Abud, son música para los oídos de los empresarios. Recordemos que esas mismas razones utilizaron los patronos y los gobiernos de la IV República a finales de los años 80 y principios de los 90, para desarrollar el más despiadado ataque contra la propiedad estatal y la Ley del Trabajo, la cual fue hecha trizas con una despiadada reforma, para satisfacer los anhelos de los explotadores nativos e internacionales.


[article.back]

XHTML válido
CSS válido