La transicion al Socialismo del Siglo XXI (II

Parametros para la transicion al Socialismo del siglo XXI
La transición al Socialismo del siglo XXI. (II)



Por: Horacio Benitez (De nuevo)


En su definción del Socialismo del siglo XXI, el Presidente Chávez ha señalado que para llegar a éste habrá una etapa de transición que denomina como Democracia Revolucionaria, un interrego que lleva ya casi doscientos años desde el movimiento fabiano ingles de 1820-1830.


A mi juicio y por las condiciones presentes en el actual mundo globalizado, esta transición será bastante prolongada. Si queremos que sobreviva la revolución bolivariana y realice cabalmente sus tareas de transformación radical de la estructura social, economica y política, no se puede pretender acelerar torpemente la dinámica de los cambios estructurales.



Los actuales procesos sociales que ocurren en nuestra nación no tienen porque reproducir ciertas experiencias históricas que a la postre terminaron fallidas en el siglo XX.


La tradición de la Tercera Internacional (Komintern) habia definido a su modo los términos del desafío y respondió con una teoría de la transición en un plazo histórico corto. La história ha demostrado que esta construcción era bastante ambigua en cuanto a su naturaleza, y pefectamente reversible.


Sugiero, en consecuencia, retomar el debate sobre la larga transición (secular) del capitalismo al socialismo como una redefinición de términos. Propongo que se vea la larga transición no como un periodo caracterizado por la yuxtaposición (histórica y aun geográfica) de sistemas sociales diferentes, sino por el conflico interno en nuestra sociedad, entre elementos del sistema que extraen su racionalidad de la lógica capitalista y otros que hacen progresar criterios distintos de racionalidad social, de naturaleza socialista.


Un poco como el capitalismo, que se desarrollo en el feudalismo antes de deshacerse de su cascarón, el Socialismo del siglo XXI se desarrollará en Venezuela, en un primer largo tiempo en el seno del capitalismo, como de hecho ya viene ocurriendo.



Nota:



Retomo este articulo publicado en noviembre de 2005, y despues de una dura y larga contingencia politica generada por la sociedad de control imperante en Colombia, en el contexto de un debate en desarrollo en el Congreso del PSUV, para afianzar un criterio sobre la transicion al Socialismo en Venezuela.



En primer lugar, quiero señalar que las medidas economicas y fiscales adoptadas a principios de enero y que retoman el pensamiento cepalino y proteccionista (sustitucion de importaciones, estimulo agropecuario y desprivatizaciones neosocialistas) me parecen acertadas, aunque es necesario garantizar la mayor transparencia en el gasto publico, dada la abundancia de ingresos al fisco como consecuencia de la liquidacion del dolar diferencial y el margen de devaluacion materializado. La politica monetaria implementada por el equipo economico del gobierno me parece sensata y no dogmatica, esta cargada de inteligencia y plasticidad para sortear problemas como el de la inflacion o una eventual escasez provocada por factores politicos adversos, con origen en el punto de mando global, volcado en la conspiracion para neutrilizar la alteridad del socialismo venezolano.



Creo conveniente que en esta reflexion sobre la transicion al socialismo y la comunalidad no se omitan temas centrales como la centralidad de la inmaterialidad en la produccion: conocimientos, informacion, comunicaciones, relaciones, productividad social y afectividad. No estamos en el naciente capitalismo fabril del siglo XIX, ni en la revolucion del 48, ni en la Comuna de Paris, ni en el soviet de 1917, ni en 1949, ni en 1959, eventos todos de la mayor trascendencia y de los que obviamente hay que extraer lecciones. Vivimos una sociedad global, marcada por una profunda transformacion tecnologia, sujetados a un biopoder con mando global colmado de arbitrariedad por el uso de la excepcionalidad juridica, la guerra permanente y el unilamulateralismo atroz (ahora nos toco el franquismo español y su feroz capacidad para demeritar lo alterno bolivariano) y por el uso de la amenaza nuclear, la manipulacion del dinero (Via FMI y Banco Mundial) y el eter para deformar la experiencia cotidiana liberadora.



La transicion al socialismo en Venezuela, larga-paciente-inteligente, debe considerar (mas alla de la simple referencia al obrero fabril, a un proletariado acotado) nuevas categorias sociales y subjetividades devenidas con la produccion social biopolitica: desempleados, informales, mujeres, ambientalistas, indigenas, afros, analistas simbolicos, maquinas del conocimiento, creadores de afectos.



Desde luego, hay que impulsar una reforma agraria y desprivatizar el fundo para que la insitucionalidad comunal aborde con solvencia temas como la seguridad alimentaria, la agricultruar urbana, la biotecnologia. Hay que pensar un desarrollo industrial propio pero en el marco de la deslocalizacion provocada por la potencia de las redes comunicacionales de internet y considerando la reconfiguracion de la propia esencia de la geopolitica y la construccion de un sistema favorable de alianzas globales, a partir de una lectura adecuada de los nuevos poderes que hacen liderazgo en nuestro contexto regional y supraregional y, obviamente, haciendo uso, a fondo, del recurso de la diplomacia para no caer en la provocacion del Golem imperialista y su sofisticada maquinaria nuclear y militarista.



Lo cierto es que la transicion a lo comunal (que no comunitario, invento del populismo postmoderno) y al socialismo, debe hacerse de la mano de la reconceptualizacion de categorias (sin caer en absurdos y engañosos revisionismos) como democracia, socialismo, pueblo, proletariado y masas, para incluir la singularidad, la diferencia, la diversidad; para sumar los elementos de una emergente conciencia psicologica, empatica y armonica con la biosfera, victima de la depredacion de la idea racionalista del progreso ilimitado.



San Cristobal, 21 de marzo de 2010.


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