Muchos de los empresarios de la derecha y políticos venales, acostumbrados al soborno de Taiwán para no relacionarse con China Continental, se encuentran desesperados ante una posible ruptura de relaciones con Taipei.
El mismo vice-presidente electo de Paraguay Federico Franco, gran admirador de José Aznar, ha sido uno de los primeros en presentarse a las ventanillas de cobro de la embajada de Taiwán y solicitar unos 71 millones de dólares, por lo que es lógico que cunda el pánico entre quienes pensaban repartirse dicha suma.
El clérigo Fernando Lugo, presidente electo de Paraguay, quien asumirá su cargo el 15 de agosto, dijo en varias ocasiones en el curso de su campaña electoral que buscaría desarrollar las relaciones con China de ser elegido, lo cual ocasionó una serie de especulaciones en el sentido de que Taiwan podría perder a su único aliado diplomático en Sudamérica ante China. "Juzgando la situación actual, las relaciones con Paraguay pueden servir como un indicador (de si China está dispuesta a tener una tregua diplomática con Taiwan)".
Haciendo hincapié en que la suma arriba mencionada había sido sólo una "expectativa" del próximo gobierno paraguayo, el embajador Ou dijo que evaluaría la posibilidad del plan para hacer una decisión respecto a la suma que se requiera.
Algunos analistas dijeron que si el presidente Ma decide asistir a las inauguraciones de los presidentes de Paraguay y de la República Dominicana, sería visto como una prueba más de sumisión a las fuerzas anticomunistas que predominan en la sociedad paraguaya.
Taiwán fue fundamental durante el gobierno del general Stroessner, quien actuó como un títere de la órbita norteamericana en todos los aspectos, cobrando en créditos por las cabezas de comunistas que entregaba en la embajada norteamericana. También ofreció al Paraguay para bases militares estadounidenses, y permitió que reformen a su antojo las fuerzas militares y la Universidad.
La influencia norteamericana en Paraguay es tan grande que hoy, el embajador yanqui James Cason está considerado como el hombre más poderoso del país por la prensa y la opinión pública, y su venia a la candidatura del obispo resultó fundamental para determinar su victoria electoral, así como los cheques que USAID y la NED firmaron para los movimientos y periodistas que apoyaron al clérigo.