"El ex obispo ha declarado varias veces que es partidario de la Teología de la Liberación. Eso es muy peligroso. Ese galimatías socio-filosófico hijo de un ménage á trois entre Marx, el Che y de una interpretación sesgada del Nuevo Testamento, puesto en circulación por el cura peruano Gustavo Gutiérrez en los años setenta, culpable de que un sector de la Iglesia se manchara las manos de sangre y enviara irresponsablemente a la muerte a centenares de personas, no sirve para gobernar, ni para reducir la pobreza, ni para crear una nación más justa" afirma en su artículo el co-autor del "Regreso del Idiota", en alusión a la supuesta adscripción del clérigo presidente Fernando Lugo a la Teología de la Liberación.
Para tranquilidad de Montaner, es bueno que sepa que los compromisos de Fernando Lugo son mucho más fuertes con la Secta Moon que con la Teología de la Liberación.
Su principal soporte durante su campaña proselitista desde la prensa fue un jerarca de la SIP, beneficiario de la National Endowment for Democracy y furioso anticomunista, Aldo Zucolillo.
Zuccolillo, que cuenta con activos por valor de 1.200 millones de dólares, al igual que el citizen Kane Hearst -que fue amigo de Hitler y cedió espacios en sus periódicos a Goering-, tuvo amistad con tiranos criminales y dictadores. Defendió desde sus editoriales a Pinochet y Videla, hizo negocios con Stroessner, y proporcionó columnas de opinión a discípulos de Martínez de Hoz.
En Paraguay la editorial de Zucolillo fue encargada hasta no hace mucho de la impresión paraguaya de Tiempos del Mundo, extraño periódico que llegó a distribuírse en 17 países de América Latina y en tres ciudades de Estados Unidos, donde también se edita bajo la batuta del mismo grupo The Washington Times.
Más que con Camilo Torres u otro exponente de la Teología de la Liberación, Fernando Lugo podría compararse con el arzobispo de La Plata Monseñor Antonio Plaza, quien recibió de Moon 120 mil dólares para crear la carrera de periodismo en la Universidad Católica de La Plata. Toda una muestra de la atmósfera ecuménica que Videla y los suyos supieron crear defendiendo la civilización occidental y cristiana.
Además de Zucolillo y ABC, también apoyaron a Lugo durante su campaña los principales medios masivos de comunicación del Paraguay, que en su totalidad pertenecen a los miembros de la clase dominante del país quienes amasaron fortuna a través del enriquecimiento ilícito, el contrabando, la triangulación, el narcotráfico y décadas de impunidad.
Otro dato tranquilizador para Carlos Alberto Montaner sería que todo el andamiaje de la CIA y sus extensiones y derivados, como USAID, la National Endowment for Democracy y la prensa adicta al imperio, se jugó por el obispo Fernando Lugo el 20 de abril. En Paraguay, la NED ejerce un control total sobre la prensa mediática, a la que presenta listas indicando cuáles son los referentes políticos que puede promocionar.
El embajador norteamericano James Cason, como un flautista de Hamelín dedicado a cantar folklore paraguayo, fue determinante para alinear a todas las ONGs y fundaciones que reciben dólares americanos detrás del clérigo-presidente, sobrino del agente de la CIA Epifanio Méndez (delatado por Agee) y que perpetúa hoy la tradición familiar.
La elección del Obispo Fernando Lugo, aunque Montaner no lo sepa, fue una operación magistralmente coordinada por el desestabilizador estrella de George W. Bush, James Cason, y presentada ante la prensa mediática y los incautos como "un gran triunfo de la izquierda”.
También para tranquilidad de Montaner, el gabinete del Obispo Fernando Lugo ha quedado integrado en su totalidad por exponentes del neoliberalismo,y si alguna teología hoy está en boga en Paraguay es la teología neoliberal.
La embajada norteamericana en Asunción ha logrado transplantar, catalizando la elección de un obispo como presidente del Paraguay, el fundamentalismo religioso y su inherente providencialismo, rasgo común de las personalidades religiosas y políticas de Fernando Lugo Lugo y George W. Bush.
Del fundamentalismo religioso del que alimentan Bush y Lugo al fundamentalismo político-económico, es decir, a la sagrada fe del mercado, encarnada en el FMI, el BM y la OMC (el verdadero eje del mal, según Ignacio Ramonet) y formulada paradigmáticamente en el "consenso de Washington", sólo hay un paso.
Así que resulta más que evidente, viendo las cosas desde Paraguay, que son vanos los temores de Carlos Alberto Montaner.LAW