Cada grupo mafioso que controla una parcela del escaso espacio para la credibilidad, disputa un cupo en el aparato capitalista del estado que ha quedado en manos de un adefesio político irredimible.
La coalición que impulsó al Obispo está integrada desde comunistas hasta neo-fascistas, pasando por socialdemocrátas financiados por la embajada norteamericana, y no es precisamente un ejemplo de cohesión.
El principal empresario en el rubro de la prensa escrita y propietario del diario ABC color, Aldo Zucolillo, apunta a lograr que uno de sus fieles empleados, el columnista Ricardo Canese, sea nombrado al frente de una de las binacionales hidroeléctricas. Canese es un conocido elemento de la embajada norteamericana de Asunción, que hace poco visitó Washington para recibir instrucciones de los funcionarios del departamento de Estado.
El dueño de ABC también manifiesta un agudo interés en el negocio de la refinación del petróleo a través de la planta de PETROPAR ( como la PEDEVESA de Paraguay), un negocio con el que vive obsesionado desde que se refinan los petróleos en un planta de Villa Elisa, algo que le significó la pérdida del monopolio a su familia.
Zuccolillo, que cuenta con activos por valor de 1.200 millones de dólares, al igual que el citizen Kane Hearst -que fue amigo de Hitler y cedió espacios en sus periódicos a Goering-, tuvo amistad con tiranos criminales y dictadores. Defendió desde sus editoriales a Pinochet y Videla, hizo negocios con Stroessner, y proporcionó columnas de opinión a discípulos de Martínez de Hoz. Hoy cuenta con activos por valor de 1.200 millones de dólares.
Productos del enriquecimiento ilícito, el contrabando, la triangulación, el narcotráfico y décadas de impunidad, los principales medios masivos de comunicación pertenecen a los miembros de la clase dominante paraguaya, cuyos integrantes los utilizan para presionar a la clase política, extorsionar a la burocracia estatal, promocionar a los grupos funcionales a sus intereses, hacer buenos negocios y además incidir en la construcción de la realidad social del país.
El segundo diario en importancia de la capital paraguaya, Ultima Hora, tiene una historia indisolublemente ligada a la dictadura del general Stroessner desde el momento que fue montado con dinero público proveniente de las arcas de la intendencia, complementado por recursos desviados con la venia del dictador de otras empresas públicas como el Banco Nacional de Fomento, la Flota Mercante del Estado e IPS. El hijo del administrador de Stroessner, el coronel Pablo Rojas, fue ubicado como director del diario Ultima Hora, a pesar de lo cual - imitando a su colega ABC color- pretende presentarse como baluarte de la democracia y vocero de los intereses sacrosantos de la patria.
Con el transcurso del tiempo Ultima Hora acabó asimilado a las empresas de Antonio J. Vierci, cuyos activos aparecen entre las diez fortunas más grandes del Paraguay en el libro “Dossier Paraguay” del investigador Aníbal Miranda, fallecido en sospechosas circunstancias presentadas como un suicidio. Miranda calculó hace unos pocos años en unos 800 millones de dólares la fortuna de Vierci, grupo que está formó recientemente su propia empresa de multimedia, ya que a Canal 4 Telefuturo le sumó la compra del Diario Ultima Hora y la adquisición de varias emisoras de radio.