¿Irán ante una nueva revolución?

Las elecciones a la presidencia de Irán en junio de este año y el (supuesto) fraude electoral que ha favorecido la reelección del actual presidente Mahmud Ahmadineyad, han creado una situación revolucionaria que podría convulsionar los fundamentos de la República Islámica.
“Ella murió con los ojos abiertos - ¡Qué vergüenza vivir con los ojos cerrados!” - ¿Irán ante una nueva revolución?

A pesar de las protestas sangrientas en diferentes regiones y ciudades de Irán, que no cesan desde junio, y de las voces internacionales que confirman el supuesto fraude electoral, el presidente venezolano Hugo Chávez felicitó y declaró su apoyo a su homónimo Mahmud Ahmadineyad. Venezuela e Irán llevan varios años de relaciones estrechas y firmaron varios convenios de cooperación bilateral en materia energética, agrícola, militar y política. Uno de los tratados prevé la construcción de un banco binacional entre Irán y Venezuela, a través del cual ambos países puedan afrontar los problemas derivados de la crisis económica mundial.
También Bolivia, junto con Cuba y Nicaragua, se ha sumado a la lista de países latinoamericanos que mantienen estrechas relaciones económicas y diplomáticas con Irán. Bolivia firmó un convenio de cooperación económica en septiembre del 2007 tras la visita del mandatario iraní. Además se acordó la donación de 1.200 millones de dólares para el país andino. En octubre del año pasado los dos gobiernos firmaron un tratado de cooperación en cuestiones de salud, a través del cual la organización iraní de la Media Luna Roja va a financiar por lo menos dos clínicas en Bolivia, afirmando su voluntad de convertir el país en el centro de dicha organización en el continente americano.

Mientras varios países de la U.E. mantienen contactos económicos con Irán, éstos poseen una postura crítica hacia el régimen, reflejada en la inexistencia de audiencias oficiales entre ambos. En cambio, entre Venezuela e Irán se llevan a cabo visitas oficiales periódicamente. De igual manera, aunque con diferente intensidad política, Evo Morales ha recibido y visitado a su homólogo iraní. Estos contactos han derivado en alianzas políticas concretas, superando los acuerdos meramente económicos. Hugo Chávez explicitó su admiración por Irán en una entrevista con la periodista Dima Khatib de Al Jazeera: “La amistad con Irán se ha venido construyendo desde cero, porque al principio de nuestra revolución había un desconocimiento casi absoluto en las fuerzas bolivarianas de nosotros, sobre el gran desarrollo de la nación iraní”. Lo que Chávez califica de “gran desarrollo”, para el pueblo iraní ha significado una larga historia de represión.

En los últimos meses este escenario aparentemente estable ha cambiado. La República Islámica de Irán ha entrado en una grave crisis, cuyos orígenes se remontan a meses (años) antes de las elecciones: Los conflictos dentro del gobierno y los grupos de poder se han ido agravando y a su vez se ha producido un aumento de la presencia de los grupos opositores, los cuales han intensificado sus actividades tanto dentro como fuera del país. Incluso los grupos opuestos al régimen islámico, que normalmente boicotean las elecciones, intentaron aprovechar las elecciones para sus actividades.

Debido al rápido crecimiento poblacional, el 70% de la población iraní tiene menos de 30 años, es decir, nació después de la revolución islámica de 1979. Aquellos/as estudiantes que ahora están protestando contra el gobierno, pertenecen a otra generación que los/as protagonistas de las grandes protestas estudiantiles de los años 90. Existen múltiples diferencias entre estas dos olas de protesta: mientras el estudiantado de los 90 criticaba las reformas del entonces presidente Mohammed Khatami porque les parecían poco profundas y demandaban una democracia verdadera para Irán, hoy en día los/as estudiantes se movilizan para reclamar el restablecimiento de las condiciones políticas que disfrutaban las generaciones anteriores. Por eso, para muchos/as de ellos/as estas elecciones tienen mucha importancia, aun cuando éstas no satisfagan sus demandas de transformación.

En el parque universitario de Teherán, donde el estudiantado suele juntarse para hacer un picnic o jugar al fútbol, se puede sentir el cambio de actitud hacia las elecciones. Un ejemplo de ello es que las mujeres jóvenes, quienes antes tenían prohibido sentarse junto a los hombres en el campus para pasar su tiempo libre, ahora desobedecen esa norma y no se dejan amedrentar por los “guardias de la moral”, organizados por el régimen y encargados de controlar y sancionar aquellos comportamientos que pudieran ir en contra de las leyes. Todos/as están de acuerdo que fue un error boicotear las elecciones en el 2005, porque con Ahmadineyad la situación para ellos/as ha empeorado. En esta coyuntura marcada por la represión y la falta de libertad gran parte del colectivo de estudiantes tiene como objetivo primordial emigrar hacia Europa o Estados Unidos.

En este sentido, muchos/as de los/as estudiantes, que durante la presidencia de Khatami se comprometieron con la acción política, se han exiliado al pais del “gran Satán” (como el líder de la revolución islámica Ayatollah Khomeini llamaba a los EEUU). Como muchos/as exiliados/as en los EEUU y opositores/as al régimen iraní, Roozbeh Farahanipour, presidente del partido opositor secular-nacionalista Marze Por Gohar (MPG) fundado por estudiantes e intelectuales en 1998, no considera las elecciones como reales y prefiere hablar de “selección” en vez de „elección“. Sin embargo, este político residente en Los Ángeles sí tiene esperanzas en cuanto a estas elecciones: “Durante la campaña electoral los opositores quieren ganar la mayor libertad posible”, nos dice Farahanipour en una entrevista. No todas las protestas significan un apoyo a los cuatro candidatos del régimen, sino que sirven para reivindicar a su vez libertades sociales y políticas.

El escenario político iraní es complejo ya que existen numerosas corrientes que si bien son contrarias al régimen, no aspiran a conseguir una democracia participativa para el país.
Uno de estos grupos, en concreto People’s Resistant Movement of Iran (PRMI) – que pese a tener relación con al-Qaeda fue subvencionado por el gobierno de George W. Bush – perpetró el atentado contra la mezquita de Zahedan el 28 de mayo de 2009, en el cual murieron 25 personas durante una fiesta chiíta. En esta región de mayoría sunnita y por donde pasa una de las mayores rutas de tráfico de heroína de Afganistán, durante los últimos años se han formado grupos de jihadistas sunnitas, que luchan contra el régimen chiíta en Teherán a través de atentados sangrientos como el mencionado anteriormente, con el que buscaban desestabilizar al país de cara a las elecciones presidenciales.

Otro grupo opositor no democrático está conformado por los seguidores del antiguo “Shah de Persia”, cuya dinastía fue derrocada por la revolución islámica en 1979. Reza Pahlevi, el hijo del Shah que vive en los EEUU, todavía aspira volver al trono de su padre. En una conferencia que dio en la Universidad de California el 6 de mayo declaró su oposición a las elecciones; según él, Irán no es una democracia y las elecciones no reflejan la voluntad del pueblo.

Uno de los aspectos que vertebra al colectivo de personas opositoras exiliadas es su escasa importancia y resonancia política dentro de las fronteras de su país natal. Mientras los productos culturales – especialmente las cintas de música producidas en Los Angeles – son apreciadas en Irán, los aportes políticos desde el exilio no se escuchan.
Los únicos grupos que siguen manteniendo cierta influencia política dentro del país son aquellos que han continuado realizando actividades a lo largo de sus años de exilio, entre los que destacan el renovado movimiento estudiantil, diferentes colectivos clandestinos de trabajadores/as y organizaciones separatistas o autonomistas de grupos minoritarios, como por ejemplo los kurdos.

Este año, a pesar de las prohibiciones, en la provincia de Kurdistán se celebró el 1 de mayo con manifestaciones. En la capital de la provincia, en Sanandaj, los/as trabajadores/as se concentraron en el parque de Amiriyeh – aunque tal concentración duró sólo 15 minutos, hasta que fué disuelta por las autoridades. También en Teherán, la capital del país, la izquierda iraní organizó manifestaciones en el parque de Laleh. Para este día se desplegó un fuerte dispositivo policial cuyo objetivo era impedir por un lado la concentración convocada en el parque Laleh, y por otro lado evitar las posibles manifestaciones en las fábricas de la ciudad, con especial atención en la sede de la empresa de autobuses Vahed, centro neurálgico de varias huelgas anteriores. A pesar de la dureza de parte de las fuerzas de seguridad, este 1 de mayo significó una demostración de fuerza y vitalidad del movimiento obrero iraní. El partido comunista “Partido Obrero Comunista del Irán” declaró aquel día como “la oportunidad para los/as trabajadores/as y todas las personas que están hartas de la república islámica para demostrar su odio al régimen de los mullahs millionarios y su voluntad de derrocar el gobierno islámico”.

De igual manera, el partido Tudeh, que hasta el fin de la Unión Soviética representaba la corriente comunista iraní leal a Moscú, denuncia en sus declaraciones el aumento de las desigualdades de clase que en los últimos años está aconteciendo en el país. Este partido fue fundado en 1941 y desempeñó un rol muy importante en la revolución del 79 pero no obstante en 1983 el régimen prohibió sus actividades. A través del órgano del partido, llamado “Nameh Mardom”, se constata que la agudización de las diferencias de clase está directamente relacionada con la especulación y la economía no productiva, que desde la toma de poder de Ahmadineyad han aumentado de manera masiva. Contrariamente a la puesta en escena del propio Ahmadineyad como defensor de los pobres, la oposición izquierdista lo acusa de favorecer el “neoliberalismo islámico” beneficioso para los mullahs enriquecidos.

El 4 de octubre el partido Tudeh publicó una lista de declaraciones de solidaridad con la lucha del pueblo iraní para la libertad y la democracia en Irán. Entre los firmantes destacan varios de los partidos comunistas latinoamericanas, entre ellos el Partido Comunista de Bolivia.

El fraude electoral en junio del 2009 y la represión violenta de la oposición son calificados - también por otros grupos opositores de izquierda - como “golpe de estado”. Con este término quieren señalar que los hechos recientes no son una simple continuación de la política de la República Islámica, sino una ruptura con las reglas mínimas de gestión política hasta ahora existentes.

La República Islámica de Irán cuenta con un sistema político muy complejo, en el cual coexisten instituciones elegidas más o menos democráticamente, como el parlamento (Majlis) o el presidente; pero estas instituciones están sometidas al juicio de órganos teocráticos no elegidos, como el “Líder Supremo” (Rahbar) o el Consejo de Guardianes, designados por el Rahbar y el parlamento. Estos órganos seleccionan de antemano a los/as candidatos/as a la presidencia y el parlamento; así se aseguran de que sólamente candidatos/as conformes con el sistema pueden presentarse a las elecciones. Con estas limitaciones las candidaturas seculares o de izquierda están excluidas de todo cargo político.
No obstante, dentro de estas posibilidades reducidas de participación política hasta ahora se realizaron elecciones reales, en las que los resultados no se conocían antes de llevar a cabo el escrutinio, como sucede en otros países de la región.
Esta libertad relativa se debe al hecho de que el poder mayor se concentra en manos de los órganos no legitimados democráticamente, es decir del “Líder Supremo” Ali Khameni y del Consejo de Guardianes.

A pesar de este parlamentarismo limitado, esta vez los/as iraníes tenían la esperanza de poder librarse por lo menos del grupo autoritario en torno a Ahmadineyad. Por consiguiente, la decepción por la declaración oficial que dio al actual presidente por ganador fue grande.
El candidato derrocado Mir Hossein Moussavi, como antiguo presidente del gobierno, no representa una postura totalmente crítica con el régimen; sin embargo, muchos/as iraníes creían en su potencial de cambio.
En el 2005, cuando Ahmadineyad asumió el cargo, la política dió un giro autoritario después de la presidencia del reformista Khatami. El pueblo iraní se ha dado cuenta de que no da lo mismo quién dirige el país dentro del margen que dicta el régimen, por lo tanto esta vez también han ido a votar los/as que la última vez boicotearon las elecciones. El fraude masivo no ha enfurecido sólamente a la juventud de Teherán, sino también a las masas críticas al régimen en otras ciudades del país. Por esta razón, en las últimas elecciones incluso aquellas personas que rechazan el sistema político islámico, votaron por los reformistas Moussavi y Karoubi. Esta alianza espontánea también se pone de manifiesto en las protestas de los últimos meses, cuya base está conformada por un espectro grande que engloba desde las posturas cercanas a la izquierda política hasta las fuerzas reformistas. Después de más de 2000 personas detenidas, un número desconocido de asesinadas por las milicias del gobierno y varios juicios mediáticos contra opositoras y opositores detenidos, ahora los medios de comunicación cercanos a Ahmadineyad y Khameni piden castigos severos para Moussavi, Karoubi y Khatami.

Sin embargo, Hugo Chávez sigue su camino en la alianza antiamericanista. Calificó el resultado como "una victoria muy grande e importante para los pueblos que luchan por un mundo mejor". Además, reiteró su compromiso de "seguir trabajando para el desarrollo, cada vez más estrecho, de las relaciones bilaterales" con Ahmadineyad. Queda pendiente la explicación sobre cómo puede encajar la lucha por un mundo mejor con la opresión sangrienta que están sufriendo los grupos opositores al régimen en Irán quienes están arriesgando su vida al defender sus derechos como ciudadanos/as. La respuesta de Hugo Chávez está clara: culpó a la Central de Inteligencia Estadounidense CIA por la crisis en el Irán.

Todavía no se sabe cómo continuarán las protestas después de esta ola de represión, pero a pesar de las detenciones y las denuncias de tortura y violación de mujeres en las cárceles, las manifestaciones siguen llenando las calles. Se puede afirmar que desde que tuvo lugar la revolución islámica, hace 30 años, es la primera señal fuerte de vida de la oposición democrática. Con el apoyo de Khameni a Ahmadineyad y la represión masiva contra los reformistas, las protestas están consiguiendo erosionar los pilares del sistema; ya no hay marcha atrás. Una de las víctimas es la joven Neda, que murió fusilada por la policía del régimen – la foto de la chica muerta con los ojos abiertos se transformó en un símbolo del movimiento, al igual que el título de este artículo. Por primera vez desde hace muchos años este movimiento ha sido capaz de unir a varios segmentos de la sociedad heterogénea iraní.
Pero Ahmadineyad no sólo cuenta con las fuerzas de seguridad estatales, sino también con seguidores/as fanáticos/as a quienes incita a marchar contra las manifestaciones. Irán podría estar ante otra revolución, pero también ante una guerra civil. Habrá que esperar para ver qué postura tomarán Bolivia y Venezuela frente a estos hechos a la vista del fraude electoral, las protestas masivas y la respuesta del régimen.



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