El presidente de la Conferencia Episcopal de Venezuela, Ubaldo Santana, quien apoyó públicamente el golpe de estado abril de 2002, condenó en Roma la existencia de un "proyecto político de talante revolucionario" en Venezuela.
Ratzinger, quien en el pasado prohibió a Leonardo Boff y otros curas católicos enseñar, como sanción por su adscripción a la Teología de la Liberación, en cambio consideró legítima la conducta de los obispos venezolanos, quienes han atentado contra la democracia venezolana. El propio Ratzinger formó parte de las juventudes hitlerianas y del ejército nazi, hasta el año 1944.