REINVINDIQUEMOS LA INVESTIGACIÓN PURA
Por Oscar R. Ayala Aragón.
Uno de las razones de ser de la universidad es precisamente la investigación como generadora de conocimiento y también (aunque no exclusivamente ) el de buscar solución de problemas en el contexto de nuestra realidad. El hecho de que esta función se haya cumplido localmente o de que se haya hecho de acuerdo a las expectativas científicas, es discutible. El presente artículo tratará más bien de analizar uno de los criterios que estigmatizan, a mi juicio de manera sesgada e imprecisa, el valor de los tipos de investigación que debería realizarse. En el acervo lingüístico común todos hemos oído clichés relacionados con que la “enseñanza debe ser más práctica que teórica” o de que “el problema de nuestra educación es que existe mucha teoría y poca práctica”, desconociendo en todos los casos que la práctica es consecuencia directa de la teoría y que ambas son un todo indisoluble, pues en otro caso estaríamos hablando de un simple empirismo intuitivo practicista. En cualquier caso, el asunto es que este criterio se ha traducido además en las consideraciones investigativas, de manera que también en los entornos educativos de la universidad es también común oír hablar de que se debe priorizar la investigación aplicada (solución de problemas prácticos) y más aún, llegando incluso a cuestionar la utilidad de la investigación pura (cuyo objeto de estudio está relacionado preferentemente con la generación teórica de conocimientos aunque no exclusivamente). Estás consideraciones comunes no merecerían preocupación sino se hubiese arraigado como criterio definitorio por quienes dirigen estos procesos investigativos especialmente en las tesis de grado, lo que sí es preocupante y merece nuestra atención. La cuestión de esta desvalorización de la investigación pura, a mi juicio, radica en la ausencia de una comprensión más profunda de su verdadero alcance e importancia dentro de la ciencia, en nuestras universidades. Referirnos a este tema en un artículo tan corto a este tema es imposible, lo que si debemos tratar de reflexionar es precisamente sobre las cuestiones fundamentales del hecho de que las ciencias puras son la base de todo desarrollo científico posterior. Gracias a los modelos que se han generado a lo largo de la historia. Sin ciencia pura o teórica no hubiésemos conocido el funcionamiento del átomo, del movimiento de los cuerpos, de la estructura del gen, etc., y sin ello no tendríamos en la actualidad luz, computadores, televisores y en fin toda la tecnología que tenemos actualmente. Lo peor de todo es que gracias a este criterio miope se ha dejado de lado la necesidad de desarrollar una propia cultura científica que logre comprender con suficiente profundidad todos estos mecanismos teórico científicos que nos ponga en un nivel por lo menos a nivel de comunicación y lenguaje con otros científicos de otras partes del mundo. Es penoso ver que por ejemplo, por la falta de aplicación práctica, se dejen temas de matemáticas abstractas, incluidas en las carreras de matemáticas o estadística, por otras más aplicadas con temas de utilidad meramente comercial o técnica (ni siquiera investigación aplicada). Me pregunto ¿Podemos darnos el lujo de menospreciar una de las áreas en las que si podemos ser competitivos, si le ponemos la seriedad, voluntad (si es que permiten las camarillas y grupos de poder institucionales) y sobre todo apoyo a los talentos? No nos olvidemos que muchas de las áreas de investigación de matemáticas requieren solamente una mente preparada, lápiz y papel para producir ciencia. ¿Podemos permitirnos el sacrificar nuestro futuro desarrollo de recursos humanos por priorizar remedios caseros y tecnicismos calificados que al final no requieren los años de estudio y recursos que se invierte para formar un investigador? ¿Si es así porque no ser más realistas y dedicarnos a cuestiones eminentemente pragmáticas de un nivel técnico con la consiguiente reducción de tiempo de estudio y de recursos? De ser así nuestras perspectivas son por demás desalentadoras y conformistas, pues deberemos conformarnos con el rol de técnico calificado que en la mayoría de los casos se requiere en términos realistas de actividad laboral para los que son contratados. Es que en la realidad un matemático o físico, no tiene fuentes laborales donde ejercer su labor fuera de la docencia o de alguna consultoría eventual. Y eso parte de nuestras necesidades y políticas de desarrollo y sobre todo educativas. Un primer paso es ver las cosas como deberían ser y darle a cada cosa su lugar. Si es evidente que no inventaremos la pólvora, pero cuántos de nosotros no sabemos siquiera cómo se prepara. Enseñemos a nuestros estudiantes a reinventar, descubrir e investigar en lo que hasta ahora parece arte de magia en el mágico mundo de las ciencias puras.