4 de febrero: Plebiscito por el Dr. Varito

La marcha del 4 de febrero en Colombia: una marcha de idiotas útiles, ovejas que marchan al abismo y le pagan al dueño del abismo, la oligarquía, por el derecho a suicidarse.
La marcha del 4 de febrero ha “identificado” al enemigo principal del pueblo colombiano, las FARC. Sin embargo los potenciales marchistas y organizadores no han caído en cuenta de que el verdadero enemigo del pueblo colombiano es la oligarquía que por 200 años le ha exprimido hasta la última gota de sudor y sangre al pueblo y que la misma ha creado las condiciones para que existan la guerrilla, el narcotráfico, los paramilitares y el terrorismo de estado.
No se estará marchando contra la causa sino contra el efecto. La marcha es más bien un plebiscito político a favor de Uribe y un sofisma de distracción acerca de la verdadera naturaleza de su gobierno: El “doctor Varito”, como lo apodaron sus amigos del narcotráfico, representa la institucionalización del paramilitarismo y del narcotráfico en Colombia. Por algo Álvaro Uribe Vélez era el número 82, al lado de luminarias como Pablo Escobar, en una lista de narcotraficantes colombianos compilada por el gobierno de los EE. UU. En la lista, decía textualmente:
“Álvaro Uribe Vélez, político y senador colombiano, dedicado a colaborar con el cártel de Medellín en altos niveles del gobierno (…) Uribe ha trabajado para el cartel de Medellín y ha sido amigo íntimo de Pablo Escobar Gaviria”.
Y los EE. UU., de repente, como si hubiera tenido un ataque de amnesia sale con el cuento chino de que dicho hecho no estaba corroborado. Sin embargo, como bien lo han denunciado Newsweek y la biografía no autorizada de Uribe “El señor de las sombras” el doctor Varito no sólo fue el iniciador del paramilitarismo en Antioquia, sino que además tuvo vínculos con los narcotraficantes a través de la Aeronaútica Civil, cuando fue director de la misma, y un helicóptero de propiedad de su padre fue encontrado en la tristemente célebre “Tranquilandia”, centro de producción de drogas en la selva.
Los potenciales marchistas prefieren que el gobierno y la embajada de los EE. UU. les identifiquen el enemigo principal y se quedan callados contra el enemigo mortal del pueblo colombiano, el que ha asesinado a sindicalistas, maestros, políticos, obreros, campesinos e indígenas, el que nos lleva masacrando y explotando por 200 años, el que censura, tortura, secuestra y asesina: el gobierno oligárquico patrocinado por las multinacionales gringas y el gobierno gringo. ¿Dónde está la marcha contra Chiquita Brands por dar dinero a los paramilitares de la motosierra? ¿Dónde está la marcha contra la DEA por traficar con drogas y envenenar el suelo colombiano con glifosato? ¿Dónde está la marcha contra el glorioso ejército colombiano que masacra y viola los derechos humanos además de ser cómplice del narcotráfico y haber vendido su alma a los carteles de la droga y al parmilitarismo? ¿Dónde está la marcha contra el doctor Varito que ha vendido el país a una potencia extranjera, extraditando la soberanía del país a los Estados Unidos de Norteamérica? ¿Dónde está la marcha contra los paracongresistas cómplices del fraude electoral y de peores crímenes?
Lo peor de todo es que gracias a la propaganda oficial y sus órganos de difusión, léase el diario El Tiempo, RCN, Caracol, etc., se ha creado en los colombianos una mentalidad fascista y de extrema derecha, como lo demuestra la agresión a Piedad Córdoba en un avión de Avianca, justificada por el mismo gobierno, diciendo que “ella se lo buscó”. Ciudadanos comunes mandan por Internet correos elaborados probablemente por la CIA en la que se incita al asesinato de Hugo Chávez, lo que demuestra que la mentalidad de sicario es ahora aceptable y ha permeado las capas medias de la sociedad. El gran logro del doctor Varito ha sido la institucionalización de la mentalidad paramilitar y sicaria en el pueblo colombiano.
Marchar contra las FARC es como lanzar un vaso de agua a una casa en llamas y pretender que vamos a apagar el incendio. O marchamos contra todos los males que están destruyendo a Colombia o no marchamos contra nada. En caso contrario estaremos siendo idiotas útiles, ovejas que marchan al abismo y le pagan al dueño del abismo, la oligarquía, por el derecho a suicidarse.



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