Carta abierta al nuevo Ministro del Trabajo
Por: Montecristo
17/4/08.- Confieso que durante toda mi vida he sentido una olímpica desconfianza y una súper excesiva falta de fe en los distintos funcionarios de los centenares de ministerios del dizque poder popular en esta aporreada República Bolivariana de Venezuela, donde el Socialismo del Siglo XXI es la peor máscara que le han podido poner al neoliberalismo que está acabando con las mayorías que esperaban un verdadero proceso de transformación social.
Ahora bien, a pesar de lo anteriormente expuesto, me atreví a escribir esta misiva gracias a la inspiración de un artículo que publicó Victoria Elena Otero de Chacín en Aporrea el 17/04/08, en el cual señala, entre otras cosas importantes, lo siguiente:
“(A) la Ley Orgánica del Trabajo, aunque coincido en que amerita reformas, le falta más que todo que se aplique verdaderamente, tanto en las Inspectorías como en los Tribunales laborales. Considero, y conste que fui empleada por unos 30 años, que los trabajadores no siempre tienen la razón, esto lo digo aunque parezca una blasfemia, la mayoría de nosotros somos trabajadores (valga la redundancia), dedicados, comprometidos, etc., pero sí hay personas que no quieren, aunque lo necesiten, trabajar y es allí donde aparecen los reposeros, faltones, hecha carro, etc.”.
La autora del artículo afirma con toda la razón del mundo que en este país no se aplica la Ley del Trabajo y señala también que aunque hay trabajadores muy responsables, existen además sus contrapartes, es decir, los flojos y reposeros, los que se aprovechan de cualquier circunstancia para cobrar sin trabajar.
Sin lugar a dudas, la denuncia de Victoria Elena Otero de Chacín, una verdad del tamaño de una montaña, no incluye el problema más grave de todos y es que los funcionarios del Ministerio del Poder Popular para el Trabajo, en su mayoría, no se preocupan por hacer cumplir las leyes e incluso, ponen todo su empeño en provocar todo tipo de incidente para motivar el disgusto de los trabajadores.
Ejemplo de lo que aquí se establece es la gravísima situación que viven los trabajadores de la Misión Barrio Adentro en todos sus niveles y en toda Venezuela, aunque la crisis más aguda se nota en Barrio Adentro II, donde desde hace mucho tiempo reinan el irrespeto más cruel y las burlas más sangrientas hacia la clase que supuestamente debe ser la más importante para un proceso revolucionario.
Efectivamente, los trabajadores de la Misión Barrio Adentro II, específicamente de los distintos CDI (Centro de Diagnóstico Integral) de todo el territorio nacional, quienes vienen siendo víctimas de un gigantesco atropello de parte de quienes manejan esos centros, es decir, tanto el personal cubano como el venezolano hasta el extremo de que literalmente los han despojado no sólo de sus beneficios contractuales, sino que los tratan como los conquistadores españoles trataron a los esclavos negros que tenían bajo su mando.
Si señor, respetado Ministro, créalo usted o no, los trabajadores de los centros de diagnóstico, aunque trabajan de sol a sol, a pesar de que han sido consecuentes hasta la saciedad, no gozan del privilegio de cobrar por un domingo o por un Jueves o Viernes Santo trabajados o simplemente por una hora extra, además, lo más doloroso es que cuando se van de vacaciones (si es que se lo permiten los negreros cubanos y venezolanos), ni siquiera les dan “ni una locha” (en el supuesto negado de que éstas existieran) para que disfruten de esos días.
Y, ¿sabe usted lo más triste de esta situación?, señor Ministro del Trabajo, el mismo presidente Chávez sabe que con esos trabajadores hay pendiente una deuda mil millonaria, la cual (parece más bien una burla), ordenó meses atrás que se pagara, y todo el mundo estaba seguro de que este 15 de abril recibiría su dinero, pero hasta el sol de hoy, todo ha sido pura demagogia cuarta republicana del líder de la “revolución”, quien sólo tiene ojos para las clases pudientes y recuerda a los pobres únicamente cuando tiene necesidad del voto. Olvida él que los desposeídos solamente tienen el arma electoral para castigar la falta de solidaridad y de atención de sus gobernantes. No hay que olvidar el 2 de diciembre de 2007.
Para finalizar, camarada Ministro, ojalá que su condición de comunista se imponga sobre cualquier tentación pequeñoburguesa siempre presente en la mente de los funcionarios públicos y le plantee de nueva la situación al presidente Chávez y sobre todo, a ¿qué bolsillos iría a parar le cantidad de millones que él decretó para el pago de la deuda con los trabajadores de los centros de diagnóstico integral de todo el país?
Finalmente, señor Ministro, sea usted el depositario de la esperanza de todos los trabajadores de los CDI y demuestre su solidaridad de clase: expulse de la Misión Barrio Adentro II a todos los vagabundos que han deteriorado ese bello sueño de salud de la Venezuela que sí quiere una patria socialista.